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¿El vino engorda? Lo que dice la ciencia (y lo que nadie te cuenta)

Índice del artículo

¿El vino engorda? Lo que dice la ciencia (y lo que nadie te cuenta)

  1. Introducción
    1.1. Pregunta provocadora y contexto inicial
    1.2. Calorías como punto de partida del debate
    1.3. Contradicción entre cultura mediterránea y mensajes sanitarios actuales
  2. Calorías del vino: números claros, sin maquillaje
    2.1. ¿Cuántas calorías tiene una copa de vino?
    2.2. Vino vs cerveza vs refrescos: comparativa práctica
    2.3. El azúcar residual: el gran olvidado
  3. El alcohol y tu cuerpo: más allá de las calorías
    3.1. Cómo metabolizamos el vino
    3.2. ¿Aumenta el apetito? Lo que dicen los estudios
    3.3. Consumo ocasional vs habitual: la gran diferencia
  4. Beneficios respaldados por la ciencia (cuando hay moderación)
    4.1. Antioxidantes y polifenoles: el famoso resveratrol bajo la lupa
    4.2. Vino en dieta mediterránea: lo que recomienda la ciencia
    – Referencia al Estudio PREDIMED
    – Contexto histórico: vino como “alimento” en la Ley 25/1970
    – Iniciativas actuales de consumo responsable: Wine in Moderation (WiM)
    4.3. El acompañamiento importa más de lo que crees
  5. ¿Y qué pasa con el vino sin alcohol?
    5.1. Calorías en vinos 0,0: menos alcohol, pero no siempre cero impacto
    5.2. Azúcares añadidos: el secreto que muchos consumidores desconocen
    5.3. ¿Alternativa saludable o un espejismo de marketing?
    – Referencia a campañas de la OMS y a la estrategia de la UE (etiquetado y advertencias)
  6. El lado incómodo: lo que casi nadie menciona
    6.1. “Solo una copa”… que a veces son tres
    6.2. El mito de los vinos “light”: marketing más que ciencia
    6.3. El equilibrio real: vino + estilo de vida = claves para no culpabilizar al vino
  7. Conclusión: ¿engorda o no engorda el vino?
    7.1. Respuesta matizada: el vino aporta calorías, pero no es el culpable único
    7.2. Mensaje final: placer consciente y moderación como claves
    7.3. Referencia final a Wine in Moderation como recordatorio de la moderación
    7.4. CTA hacia vinos de Bodegas Muñoz
  8. Preguntas frecuentes (FAQ)
    8.1. ¿Cuántas calorías tiene una copa de vino?
    8.2. ¿Engorda más el vino que la cerveza?
    8.3. ¿Es más saludable beber vino tinto que blanco?
    8.4. ¿El vino sin alcohol tiene calorías?
    8.5. ¿Es cierto que el vino era considerado alimento en España?
    8.6. ¿Qué dice la OMS sobre el vino?
    8.7. ¿El vino engorda más si se bebe por la noche?
    8.8. ¿Un vaso de vino al día es bueno para el corazón?
    8.9. ¿Qué diferencia hay entre un vino “light” y uno normal?
    8.10. ¿Qué es mejor: dejar de beber vino o beber con moderación?

Copa de vino tinto acompañando una hamburguesa con patatas fritas, ejemplo de maridaje inesperado y moderno.

Introducción

¿De verdad una copa de vino puede arruinarte la dieta más rápido que una hamburguesa con patatas? 🍷🍔
La pregunta es incómoda, pero directa. Durante años, el vino ha vivido entre dos narrativas opuestas: por un lado, la del placer mediterráneo, asociado a salud, cultura y moderación; por otro, la del “enemigo invisible” en forma de calorías líquidas y alcohol que se acumulan sin darnos cuenta.

El debate se ha intensificado en los últimos años. Las campañas de organismos internacionales como la OMS han llegado a afirmar que “no existe una cantidad segura de alcohol”, mientras que estudios como el famoso “Paradoja Francesa” o las investigaciones sobre el resveratrol en el vino han defendido justo lo contrario: que una copa moderada podría incluso ser beneficiosa para la salud cardiovascular.

En medio de estos mensajes cruzados, el consumidor se siente perdido. ¿Qué pesa más: el placer de brindar o el miedo a la báscula? ¿El vino es un aliado de la dieta mediterránea o un enemigo disfrazado de tradición?

Para empezar a responder con datos, conviene poner sobre la mesa una comparación sencilla: las calorías.

Tabla 1. Calorías aproximadas por consumición (250 ml)

BebidaCalorías aprox.Azúcar medio (g)Alcohol (%)
Vino tinto (12-13%)200 kcal0-1 g12-13%
Vino blanco (11-12%)180 kcal1-2 g11-12%
Vino espumoso brut150 kcal1-2 g11-12%
Cerveza (330 ml, 5%)150 kcal11 g5%
Refresco azucarado (330 ml)140 kcal35 g0%
Vino sin alcohol (250 ml)70-90 kcal4-6 g<0,5%

Fuentes: AESAN (Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición), USDA Food Data, FIVIN.

Como se ve, una copa de vino estándar aporta menos calorías que muchos refrescos azucarados y en ocasiones incluso que una cerveza. Pero su impacto en el organismo no depende solo de los números: el metabolismo del alcohol, la frecuencia de consumo, el acompañamiento gastronómico y hasta el momento del día influyen tanto o más que las calorías en sí.

En este artículo vamos a desmontar mitos y analizar qué dice la ciencia —desde informes internacionales como el SVB State of the US Wine Industry 2025hasta investigaciones sobre hábitos de la Generación Z de Rabobank, pasando por estudios nacionales de salud y nutrición— para responder con claridad a una pregunta que todos nos hemos hecho alguna vez:

👉 ¿El vino engorda o no?

2. Calorías del vino: números claros, sin maquillaje

Cuando alguien se pregunta si el vino “engorda”, lo primero que busca es una cifra. ¿Cuántas calorías tiene realmente una copa?

2.1. ¿Cuántas calorías tiene una copa de vino?

El vino no tiene tantas calorías como la mayoría cree, pero tampoco es “inocente”.
Los valores medios por copa de 150 ml son:

Tipo de vinoCalorías aprox.Azúcares residualesAlcohol % vol.
Tinto joven (12-13%)125 kcal0-1 g12-13%
Blanco seco (11-12%)110 kcal1-2 g11-12%
Rosado (11-12%)115 kcal1-2 g11-12%
Espumoso brut (11-12%)90-100 kcal1-2 g11-12%
Dulce o generoso (>15%)160-200 kcal5-20 g15-20%

Fuente: AESAN, USDA Food Data Central, OIV.

2.2. Vino vs cerveza vs refrescos: comparativa práctica

El vino suele salir mejor parado que otros clásicos de consumo social:

Bebida (consumición estándar)Calorías aprox.Azúcar medioAlcohol % vol.
Copa de vino tinto (150 ml)125 kcal0-1 g12%
Cerveza (330 ml, 5%)150 kcal11 g5%
Refresco azucarado (330 ml)140 kcal35 g0%
Gin-tonic (200 ml + 50 ml gin)180-200 kcal15 g8-9%

👉 Conclusión rápida: el vino tiene calorías, sí, pero menos azúcar que la mayoría de refrescos y menos impacto calórico que cócteles estándar.

2.3. El azúcar residual: el gran olvidado

Uno de los factores que más influye en la percepción de “si engorda o no” es el azúcar residual.

  • Un vino seco (tintos, blancos jóvenes) tiene menos de 2 g por litro.
  • Un espumoso brut suele tener entre 6 y 12 g/l.
  • Un vino dulce puede superar los 50 g/l.

Gráfico 1. Diferencias de azúcar según estilo de vino

Azúcar (g/l)
60 ┤                             █
50 ┤                             █ Vino dulce
40 ┤
30 ┤               █
20 ┤               █ Espumoso demi-sec
10 ┤     █   █
 5 ┤     █   █ Vino espumoso brut / blanco joven
 0 ┼─────█──────────────────────────
        Tinto seco

👉 El mensaje es simple: no todos los vinos impactan igual en la dieta.

3. El alcohol y tu cuerpo: más allá de las calorías

Las calorías son solo la punta del iceberg. El verdadero impacto del vino viene del alcohol y de cómo lo metaboliza tu organismo.

3.1. Cómo metabolizamos el vino

El alcohol se procesa principalmente en el hígado gracias a la enzima alcohol deshidrogenasa. Cada gramo de alcohol aporta unas 7 kcal, casi el doble que los carbohidratos o las proteínas (4 kcal/g).

  • Una copa de vino con 12% vol. contiene entre 12 y 14 g de alcohol.
  • Eso equivale a unas 84-100 kcal solo de alcohol, sin contar el resto de componentes.

3.2. ¿Aumenta el apetito? Lo que dicen los estudios

Varios estudios publicados en American Journal of Clinical Nutrition y revisados por la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC) muestran que el consumo de alcohol, incluso moderado, puede:

  • Estimular el apetito, lo que lleva a comer más.
  • Alterar la secreción de leptina, hormona que regula la saciedad.

👉 En otras palabras: no es solo lo que bebes, sino lo que acabas picando después.

3.3. Consumo ocasional vs habitual: la gran diferencia

Consumo ocasional (2-3 copas a la semana): impacto metabólico bajo, especialmente si se integra en dieta mediterránea.

  • Consumo diario elevado (2-3 copas al día): aumenta el riesgo de acumulación calórica, peor descanso y mayor riesgo metabólico.

Tabla 2. Impacto comparado

Patrón de consumoEfecto metabólico principalRiesgo asociado
Ocasional moderadoBajo impacto calóricoCompatible con dieta mediterránea
Diario moderadoCalorías acumuladasFatiga hepática, peor sueño
Excesivo/recurrenteAlto impacto calóricoRiesgo cardiovascular, obesidad, hígado graso

👉 En resumen: el vino no “engorda por sí solo”, pero el alcohol que contiene condiciona el metabolismo y puede inducir a comer más de la cuenta.

Copa de vino tinto servida junto a una pizza casera con tomates frescos y verduras, ejemplo de maridaje mediterráneo.

4. Beneficios respaldados por la ciencia (cuando hay moderación)

Hablar de beneficios del vino es entrar en terreno delicado. Durante siglos se consideró una parte esencial de la dieta mediterránea, hasta el punto de que en España la Ley 25/1970, conocida como Estatuto de la Viña, del Vino y de los Alcoholes, definía al vino como “alimento natural obtenido exclusivamente por fermentación alcohólica del mosto de uva”. Incluso antes, en disposiciones de los años 50 y 60, el vino llegó a clasificarse como alimento de primera necesidad, junto al pan y el aceite. Esta visión cultural y legislativa muestra hasta qué punto el vino estaba integrado en la vida cotidiana.

Hoy el enfoque ha cambiado. La ciencia ya no habla del vino como “alimento básico”, pero tampoco es justo demonizarlo sin matices. Lo que sabemos con rigor es que, cuando se consume con moderación y en el contexto de una dieta equilibrada, el vino aporta compuestos bioactivos interesantes y puede formar parte de un estilo de vida saludable.

4.1. Antioxidantes y polifenoles: el famoso resveratrol bajo la lupa

El vino, especialmente el tinto, es rico en polifenoles como el resveratrol, quercetina y catequinas.

  • Investigaciones del Harvard Medical School y del National Institute on Aging sugieren que estos compuestos pueden contribuir a la salud cardiovascular y a la protección frente al estrés oxidativo.
  • Sin embargo, para alcanzar las dosis utilizadas en estudios experimentales habría que beber cantidades poco realistas de vino.

👉 La conclusión científica es clara: no se trata de beber más para “curarse”, sino de integrar el vino con moderación dentro de un patrón de dieta equilibrado.

4.2. Vino en dieta mediterránea: lo que recomienda la ciencia

El ensayo PREDIMED (reanalizado en NEJM, 2018) asoció la dieta mediterránea —rica en AOVE, frutos secos, verduras, legumbres y pescado— con menor riesgo cardiovascular frente a una dieta baja en grasas. No fue un “ensayo de vino”, pero el patrón tradicional mediterráneo puede incluir vino en adultos y con las comidas; la evidencia sugiere que, si se consume, mejor moderado y dentro de ese contexto dietético y de vida (actividad física, no fumar, buen descanso). New England Journal of Medicine

Como marco cultural, en España el vino llegó a ser considerado legalmente “alimento natural” en el Estatuto de la Viña, del Vino y de los Alcoholes (Ley 25/1970), que lo definía así en su articulado. Hoy la perspectiva sanitaria es más restrictiva, pero este dato histórico explica su arraigo en la mesa mediterránea sin invalidar las recomendaciones actuales de prudencia. BOE

Tabla — Guía práctica para integrar (o no) el vino en patrón mediterráneo

SituaciónRecomendación operativaMotivo
Adultos sanos que ya consumen vino1 copa/día (mujer) o 1–2 (hombre), con comidaMinimiza picos glucémicos y facilita control de raciones. New England Journal of Medicine
Quien no bebeNo empezar por saludEl beneficio viene del patrón; el vino no es necesario. New England Journal of Medicine
Embarazo, medicación, trastornos del sueño o control de pesoEvitar alcoholRiesgo desaconsejado por guías de salud. New England Journal of Medicine

En la actualidad, el propio sector europeo también ha impulsado iniciativas para fomentar el consumo responsable. La más conocida es Wine in Moderation (WiM), que propone pautas de moderación y disfrute cultural del vino dentro de un estilo de vida saludable. Aunque Bodegas Muñoz no está adherida formalmente al programa, mencionarlo permite entender cómo se articula hoy el discurso oficial sobre vino y salud en Europa.

4.3. El acompañamiento importa más de lo que crees

El efecto del vino no depende solo de sus calorías, sino de con qué lo acompañas. No es lo mismo una copa de tinto con una ensalada ligera que con una tabla de quesos curados.

Tabla 3. Ejemplo de maridajes y su impacto calórico

VinoAcompañamiento típicoCalorías extra aprox.
Copa de tinto jovenQueso manchego (30 g)+120 kcal
Copa de blanco secoEnsalada ligera con aliño suave+80 kcal
Copa de espumosoAperitivo de frutos secos (25 g)+150 kcal

👉 Moral de la historia: el vino suma placer y cultura, pero lo que realmente dispara las calorías es lo que lo rodea en la mesa.


Mujer embarazada rechazando una copa de vino tinto, símbolo de consumo no recomendado durante el embarazo.

5. ¿Y qué pasa con el vino sin alcohol?

El debate sobre calorías y salud en el vino no puede dejar de lado a los llamados vinos 0,0. Su crecimiento es una de las tendencias más claras en el mercado internacional: según el SVB State of the US Wine Industry 2025, los productos “no & low alcohol” son el segmento con mayor dinamismo, especialmente entre consumidores jóvenes y urbanos.

Lo curioso es cómo este auge dialoga con la historia: mientras que en España, la Ley 25/1970 del Estatuto de la Viña, del Vino y de los Alcoholes definía al vino como un “alimento natural”, en la Europa actual vemos campañas de salud pública que lo colocan directamente bajo sospecha. La OMS y la Estrategia Europea de Alcohol 2021-2027 han difundido mensajes tan contundentes como: “No existe nivel seguro de consumo de alcohol”.

Este cambio de percepción —del vino como alimento a casi equipararlo con el tabaco en algunos discursos— ha abierto un espacio para el vino sin alcohol. Sin embargo, conviene analizarlo con lupa.

5.1. Calorías en vinos 0,0: menos alcohol, pero no siempre cero impacto

Eliminar el alcohol reduce buena parte de las calorías, sí.

  • Una copa de vino desalcoholizado (150 ml) aporta entre 30 y 50 kcal, frente a las 110-125 kcal de un vino tradicional.
  • Pero el truco está en los azúcares añadidos: algunas bodegas los utilizan para compensar la pérdida de cuerpo y textura al quitar el alcohol.

5.2. Azúcares añadidos: el secreto que muchos consumidores desconocen

El consumidor medio cree que “0,0” significa “cero riesgo” y “cero calorías”. La realidad es distinta: algunos vinos sin alcohol pueden tener más azúcar residual que un vino seco convencional.

Gráfico 2. Comparativa calórica y de azúcar (por copa de 150 ml)

Calorías (kcal) / Azúcar (g)
130 ┤█ Vino tinto
110 ┤█ Blanco seco
 90 ┤█ Espumoso brut
 50 ┤   █ Vino sin alcohol
 40 ┤   █
  0 ┼──────────────────────
      1g      2g      5g+ azúcar

5.3. ¿Alternativa saludable o un espejismo de marketing?

El auge del vino sin alcohol convive con mensajes sanitarios más duros. La OMS ha reiterado que “no existe un nivel seguro de consumo de alcohol” por su relación con riesgo carcinógeno; este punto marca tendencia en políticas y en la percepción pública. Organización Mundial de la Salud

En paralelo, la UE ha movido ficha hacia un etiquetado más informativo (ingredientes y nutrición obligatorios en vino desde 2023, con opciones electrónicas para ampliar la tabla), mientras algunos Estados avanzan por su cuenta en advertencias de salud: Irlanda exigirá leyendas sobre cáncer, hígado y embarazo en envases de alcohol (reglamentos 2023), lo que presiona a marcas y distribuidores. Eur-Lex+1Irish Statute Book

Semáforo objetivo para decidir

Opción¿Recorta calorías?¿Evita el riesgo asociado al alcohol?Matiz clave
Vino tradicional❌ (aporta 90–125 kcal/copa)Si se consume, que sea moderado y con comida. New England Journal of Medicine
Vino sin alcohol (0,0)✅ (30–50 kcal/copa)✅ (sin etanol)Revisar azúcares: algunos 0,0 suben el dulzor.
No beberSiempre opción válida: el patrón alimentario es lo que más suma. Organización Mundial de la Salud

Conclusión operativa: El 0,0 sirve para quien quiere ritual y sabor con menos energía y sin etanol; no es “carta blanca” si el producto compensa con azúcar. El vino con alcohol no debe demonizarse si aparece poco, con comida y en un estilo mediterráneo real; pero la señal regulatoria y sanitaria actual es clara: cuanto menos alcohol, mejor para la salud poblacional. Organización Mundial de la SaludEur-LexIrish Statute Book

6. El lado incómodo: lo que casi nadie menciona

En la conversación sobre si el vino engorda o no, hay verdades incómodas que rara vez aparecen en campañas de publicidad. Vamos a ponerlas sobre la mesa, sin dramatismos, pero sin maquillaje.

6.1. “Solo una copa”… que a veces son tres

Todos hemos escuchado la frase: “Yo solo bebo una copita de vino al día”. La realidad es que muchas veces esa copa se convierte en dos o tres, y las calorías se multiplican rápido.

Tabla 4. Acumulación calórica por copas de vino (150 ml, vino tinto 125 kcal)

Nº de copasCalorías aprox.Equivalente energético
1 copa125 kcalUna manzana grande
2 copas250 kcalUna barrita de chocolate
3 copas375 kcalUn plato de pasta ligera

👉 La diferencia no es trivial: lo que parecía un pequeño gesto cotidiano puede convertirse en un aporte energético extra de 250–400 kcal diarios.

6.2. El mito de los vinos “light”: marketing más que ciencia

En los últimos años han aparecido vinos anunciados como “light” o “bajos en calorías”. La trampa está en que:

  • La reducción calórica suele venir de un menor grado alcohólico (menos azúcar transformado en alcohol).
  • Pero muchos compensan con azúcares añadidos para equilibrar sabor y textura.
  • Resultado: menos alcohol, pero no siempre menos impacto real en la dieta.

Gráfico 3. Comparativa simplificada

Calorías por copa (150 ml)
130 ┤█ Vino tinto estándar (13%)
110 ┤█ Blanco seco (11,5%)
 90 ┤█ Espumoso brut
 80 ┤   █ Vino “light” (bajo en alcohol)
 70 ┤   █ Vino sin alcohol

👉 El gráfico muestra menos calorías, sí. Pero si el “light” lleva más azúcar, la ecuación cambia.

6.3. El equilibrio real: vino + estilo de vida

El vino no debería ser señalado como el único culpable del peso o la salud. El problema no es la copa en sí, sino el contexto en el que se consume:

  • Si hay sedentarismo, exceso de ultraprocesados y poco descanso, la copa suma a un cóctel poco favorable.
  • Si hay ejercicio, dieta rica en vegetales, pescado, legumbres y un consumo de vino moderado y con las comidas, la evidencia científica lo sitúa dentro de un patrón compatible con salud (ejemplo: Dieta Mediterránea).

Tabla 5. Vino y estilos de vida

Estilo de vidaImpacto del vino
Sedentario + dieta rica en ultraprocesadosEl vino se suma a un exceso calórico y aumenta el riesgo metabólico
Activo + dieta mediterráneaEl vino moderado no es un problema, incluso puede integrarse positivamente
Consumo excesivo de alcoholRiesgo elevado, el vino pierde cualquier beneficio y solo suma problemas

👉 Conclusión incómoda pero real: el vino por sí solo no “engorda” ni “adelgaza”. Lo que importa es la suma de hábitos.

7. Conclusión: ¿engorda o no engorda el vino?

Después de recorrer calorías, metabolismo, beneficios, riesgos y hasta vinos sin alcohol, la respuesta honesta es:

👉 El vino no engorda por sí mismo. Aporta calorías, sí, pero en cantidades similares o inferiores a otras bebidas sociales. Lo que marca la diferencia es:

  • La cantidad: una copa ocasional ≠ varias copas diarias.
  • El acompañamiento: pan, quesos y tapas suman más que el vino.
  • El estilo de vida: dieta mediterránea + ejercicio ≠ sedentarismo y ultraprocesados.

El vino no debería demonizarse ni tampoco proclamarse como un “superalimento”. Históricamente en España se consideró incluso un alimento legal (Ley 25/1970), y hoy la ciencia lo sitúa como parte posible de un patrón mediterráneo equilibrado. Entre el extremo de la prohibición y el exceso, hay un punto de placer consciente: disfrutar de una copa con moderación, en buena compañía y con buena mesa.

En definitiva:

  • ✔️ Una copa no arruina tu dieta.
  • Tres copas cada día sí pueden hacerlo.
  • ❤️ El vino es disfrute cultural, no un problema si sabes cuándo y cuánto.

A nivel europeo, el programa Wine in Moderation resume bien esta idea: si hay vino, que sea con moderación, acompañado de comida y dentro de un estilo de vida equilibrado.

CTA final: Descubre vinos pensados para brindar con cabeza y con alma, como nuestro Blas Muñoz Chardonnay 2024 o el Finca Muñoz Colección de la Familia Blanco 2024, perfectos para integrarse en momentos de placer consciente.

Preguntas Frecuentes (FAQ)

1. ¿Cuántas calorías tiene una copa de vino?
Depende del estilo: un tinto seco ronda las 120-125 kcal, un blanco seco unas 110 kcal, y un espumoso brut menos de 100 kcal.

2. ¿Engorda más el vino que la cerveza?
En general no: la cerveza estándar (330 ml) aporta unas 150 kcal y 11 g de azúcar, mientras que una copa de vino seco tiene menos azúcar y calorías similares o inferiores.

3. ¿Es más saludable beber vino tinto que blanco?
El tinto tiene más polifenoles (como resveratrol), pero la diferencia práctica en salud depende más de la moderación y el contexto que del color.

4. ¿El vino sin alcohol tiene calorías?
Sí, pero menos: entre 30 y 50 kcal por copa. Ojo con el azúcar añadido en algunos 0,0.

5. ¿Es cierto que el vino era considerado alimento en España?
Sí. La Ley 25/1970 del Estatuto de la Viña, del Vino y de los Alcoholes definía el vino como “alimento natural”. Hoy ya no se habla así, pero refleja su valor cultural en la dieta mediterránea.

6. ¿Qué dice la OMS sobre el vino?
La OMS sostiene que “no existe un nivel seguro de consumo de alcohol”. Sin embargo, estudios como el PREDIMED en España muestran que en el patrón mediterráneo, el consumo moderado de vino con las comidas puede integrarse sin riesgos elevados.

7. ¿El vino engorda más si se bebe por la noche?
No directamente, pero sí puede afectar al sueño y al metabolismo nocturno, lo que facilita un balance energético más desfavorable.

8. ¿Un vaso de vino al día es bueno para el corazón?
Algunos estudios asocian consumo moderado con beneficios cardiovasculares, pero no es una recomendación universal: el beneficio proviene del estilo de vida completo (dieta mediterránea + actividad física), no solo de la copa.

9. ¿Qué diferencia hay entre un vino “light” y uno normal?
El “light” suele tener menos alcohol y calorías, pero algunos compensan con azúcares. No siempre son más “ligeros” en términos reales.

10. ¿Qué es mejor: dejar de beber vino o beber con moderación?
Si no bebes, no empieces por salud. Si ya disfrutas del vino, la clave está en la moderación, la calidad y el contexto mediterráneo.

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